Berlín

(Enlace a la galería fotográfica del viaje)

Hace un par de meses, para desconectar un poco, hicimos una escapada de cuatro días a Berlín, una ciudad encantadora en todos los aspectos. Es mi segunda visita a la ciudad, la primera fue hace cuatro años cuando un amigo y yo hicimos una ruta que pasaba por Praga y Krakow, y me quedé con las ganas de repetir para poder profundizar un poco más.

Una de las cosas que más me sorprende de Berlín (así como otras ciudades europeas) es la tranquilidad que suele respirarse, sin grandes aglomeraciones de tráfico, con espacios verdes, muchos árboles y calles anchas. Supongo que es algo no alcanzable en las ciudades más mediterraneas…

Día 21/05/2009

Despegamos de Barcelona con un vuelo de easyJet con destino a Berlín Schönefeld, aeropuerto sitiuado a unos 45 minutos en tren del centro de la ciudad. Desde la terminal debemos caminar unos 5 minutos, también hay un bus, hasta la estación de tren (no hay problema si llueve, el tramo es al aire libre pero cubierto, ahora…si hace viento o frío…), y comprar un billete para la zona ABC (B3).

Berlin-Schonefeld airport map

Mi consejo es comprarlo en el primer dispensador que se encuentre, los más cercanos a las vías suele haber bastante cola. El precio del billete 2,80€. Si no nos conocemos el nombre de las estaciones puede ser un poco difícil comprar el billete. Como punto de salida es Berlin-Schonefeld, y como estación de destino podemos seleccionar la estación central, Berlin-Hauptbahnhof. Recordar que en Berlín no hay barreras ni tampoco he encontrado nunca ningún revisor. Una vez tengamos el billete, subimos a las vías y vamos al tren, el de la línea S9 (aunque hay otros, como el AirportExpress).

Nuestro destino era la estación de Berlin-Friedrichstrasse, ya que nuestro hotel estaba situado a unos 10 minutos a pie, en la famosa Oranienburger Strasse. El Arcotel Velvel, perteneciente a la cadena austríaca del mismo nombre, está situado al principio de la calle, casi en la esquina con Friedrichstrasse. Es un hotel nuevo, altamente de diseño y con toques chic y pop por todos lados. La habitación tiene una cristalera de tamaño completo que da directamente a la calle, como un escaparate, y la separación de la ducha a la habitación es una ligera cortinilla. Aparte de las tradicionales amenities también podemos encontrarnos con unos calcetines por si tenemos frio en los pies, una manzana por si tenemos hambre y unos condones por si se triumfa.

Arcotel Velvel Berlín

Arcotel Velvel Berlín

Para comenzar la visita nos dirijimos hacia la zona de la isla de los museos, aprovechando que era jueves y son gratuitos por las tardes. Es la zona considerada el centro de la ciudad (Mitte). También tenemos la catedral de Berlín, impresionante, pero que lamentablemente estaba cerrada al público por un concierto de música clásica (hecho bastante habitual). Visitamos el Altes Museum, el más antiguo de todos, de 1830, situado en un edificio clásico con columnas griegas, facilmente identificable por la inmensa sopera de granito de 80 toneladas que tiene enfrente de la entrada principal. El museo tiene una expléndida muestra de arte egipcio, y es imprescindible ya sólo para ver el busto de Nefertiti. También intentamos ir al Bode, pero está de reformas hasta finales de año.

Saliendo de la zona de los museos podemos ir caminando tranquilamente por Unter den Linden hasta la archifamosa y uno de los símbolos alemanes, puerta de Brandemburgo. Justo pasando la puerta a la derecha, vale la pena hacer una visita al parlamento alemán (Reichtag), abierto al público y gratuito siempre y cuando no haya sesiones. Las vistas de 360 grados de la ciudad que pueden verse desde la cúpula de cristal de la azotea pagan la cola que hayamos tenido que hacer para subir el nos ascensores. El anochecer es una hora muy buena para ir, probablemente nos ahorraremos colas y veremos una preciosa puesta de sol. Está abierto desde las 8:00 hasta las 24:00 (última admisión a las 22:00).

Quiero recomentar especialmente un local donde poder bebernos un fantástico cocktail, el Gabbana Lounge, en Oranienburger 48, precios nornales, ambiente relajado, buen servicio y unos cocktails muy deliciosos (me encantó el Hurricane).

Gabbana Lounge

Día 22/05/2009

Para un buen desayuno básico de café y croissant, un bar justo al lado del hotel, el Expresso Ambulanz. Ojo con los café con leche, que son tazones. Como alternativa cualquier Einstein que tengáis cerca.

Berlín es una ciudad sin grandes subidas o bajadas, por lo que es muy recomendable alquilar bicicleta para recorrerla y poder saborear un poco de cada barrio a nuestro aire. Mucho ojo con los railes de los tranvias, son tricioneros y pueden causar un buen susto o lesiones como se nos coloque una rueda en el rail (pasó). Nos salió por algo menos de 15€ por día y bici, aunque seguro que se puede encontrar más barato cerca de la Alexander Platz.

Mi recomendación es dirigirnos hacia el Tiergarten, el gran pulmón verde de la ciudad. El Tiergarten oculta, aparte de grandes espacios de tranquilidad e infinitos caminos bajo la sombra de los árboles, muchos monumentos conmemorativos de la segunda guerra mundial (especialmente de a los rusos caidos). Es conveniente hacernos con un mapa si queremos visitarlos. Accesibles yendo por los senderos del parque tenemos el palacio Schloss Bellevue (palacio clasicista del s XVIII residencia de la cancillera alemana), el monumental carrillón y la Columna de la Victoria (Siegessäule) entre otros. Si salimos por la zona noreste, nos situaremos en la zona diplomática, donde se ubican muchas de las embajadas (excepto USA, UK y Rusia que están en Unter den Linden), y justo al lado del Zoo. Podemos pasear por los caminos que rodean el zoo (y ver algunos animalitos) e iremos a para a una de las zonas comerciales de Berlín en City-west, la Ku’Damm (abreviatura de Kurfürstendamm).

Saldremos cerca de la Breitscheidplatz, desde donde veremos la iglesia-memorial del kaiser Guillermo (Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche) que contrasta la modernidad y la destrucción de la guerra. Vale la pena entrar en ambas. La vieja es una iglesia clásica, pero en la nueva no dejará de sorprendernos el tono azulado que producen sus cristaleras.

Si tenemos hambre (o queremos deleitarnos la vista) debemos ir a la última planta de los grandes almacenes Ka-De-We, donde podremos comernos todas las exquisiteses que queramos recien hechas. Especialmente recomendables, y hay que dejarse un buen hueco en el estómago, la sección de dulces y postres.

Con las energías repuestas podemos dirigirnos hacia la moderna y totalmente comercializada Postdammer-Platz, para darnos una vuelta por el Sony Center, las exposiciones al aire libre o vivir el bullicio multiétnico que siempre se respira.

Desde aquí estamos a un paso de volver hacia la puerta de Brandenburgo, no sin antes detenernos en el monumento al holocausto (Holocaust Mahnmal), un conjunto de bloques rectangulares de hormigón en memoria al holocausto nazi, un lugar para el silencio, el recuerdo, la frustración y la tristeza.

Si aún nos sentimos con ánimos para recorrer para de nuestra terrible historia podemos dirigirnos hacia el linde del barrio de Kreuzberg y Mitte, por Wilhelmstrassse hasta el cruce con Zimmerstrasse. En Zimmerstr. nos encontraremos con la exposición al aire libre “Topografía del terror”, una muestra de la evolución del poder nazi y de la destrucción humana que fue dejando detrás. Justo un poco más adelante, en el cruce de Zimmerstr. con Friedrichstr. nos encontramos con Checkpoint Charlie, uno de los puntos de control y paso para estranjeros entre los sectores soviético y americano de la alemania dividida.

Para finalizar el día un sitio, precio correcto (25€), donde cenar un buen plato, sobretodo si nos gusta la carne: Block House, en Behrenstrasse con Mauerstr, paralela a Unter den Linden. Y justo al lado, sin nos sentimos con ganas de marcha de alto nivel está la discoteca Felix, situada en los bajos del hotel famoso Adlon.

Día 23/5/2009

Hay otro barrio de la ciudad de no hay que dejar de ver, lo que es el barrio de San Nicolás (Nikolaiviertel), en Friedrichshain. Podemos partir desde la Alexanderplatz por la Karl-Marx-Alle, una impresionante avenida stalinista que atraviesa el barrio (ahora en decadencia), donde podremos ver los edificios de viviendas llamados “palacios para los obreros”.

Por cierto, que el la Alexanderplatz nos encontramos con un grupo de músicos que habiamos visto la noche anterior por Oranienburguerstrasse, animando a la gente con sus instrumentos y su gracia. A ver si tenéis suerte y os los encontráis!

Podemos seguir por la Karl-Marx-Alle hasta la plaza de Franfurtertor y girar a la derecha por Warschauerstr. para dirigirnos hacia uno de los pocos trozos largos de muro que quedan (en Mühlebstr, la calle antes de cruzar el rio). Esta parte del muro es conocida como la East-Side Gallery. En 1990, los 1,3km del muro fueron divididos en parcelas que se asignaron a 118 artistas de 21 países para que las pintaran, y que seguro hemos visto fotografías.

Un poco más allá tenemos la estación central del este, la Ostbahnhof, que fue la estación central en la época de la RDA y confluencia de decenas de vías de tren. Desde aquí podemos introducirnos al barrio de Kreuzberg y pasear por sus calles bohemias.

Si al volver pasamos cerca de la isla de los museos, por la otra orilla del rio, y hace un día de primavera o veranos, podemos ver a cientos de berlineses tomando el sol en las zonas verdes o terrazas, aprovechando los pocos meses de buen tiempo que tienen en la ciudad.

Día 24/5/2009

Día de vuelta, el avisó salía (supuestamente) por la tarde así que decidimos hacer una ruta rápida por Berlín, y la mejor forma: comprar un billete de metro (S-Bahn) y cojer la linea circular. Como el S-Bahn es aereo puedes hacerte una idea de los distintos barrios que conforman la ciudad, y también, porqué no, ver algunas de las estaciones de hierro y cristal, al estilo clásico de ferrocarril, que hay repartidas por toda la ciudad. Nuestra parada antes de ir hacia Schonefeld fue en Treptow. Desde la estación, caminando a tres minutos hay un parque a orillas del Spree donde relajarse, y comer salchicas en alguna de las paradas que podemos encontrar.

El vuelo de retorno fue terrible, más que nada porqué el piloto del avión no se presentó!! Después de muchos retrasos y falta de información nos comunican que el piloto no ha llegado y que por lo tanto el avión no puede partir, con lo que tendremos que quedanos a pasar la noche en un hotel y salir en un vuelo del día siguiente.

Me parece absolutamnete demencial, y más siendo el aeropuerto oficial de easyJet en Berlín que no pudieran buscarnos una solución. Yo entiendo que son cosas que ocurren, ok, no pasa nada. De todas formas ciertas compañías aereas siguen pensando en los pasajeros como borregos y no como personas. Quiero quejarme también del personal de tierra del aeropuerto: una soberbia y pasotismo impresionante. Sé que debe ser un trabajo pesado y aburrido (¿como todos?) pero si has de interactuar con personas, tener unas mínimas habilidades sociales y de respeto. Quien está en aeropuerto para coger un avión es porqué quiere volver a casa o quiere irse de vacaciones (o trabajo) a algún sitio, no por puro placer de estar allí. Y si preguntas o cuestionas, dar alguna respuesta o mostrar interés/preocupación por la situación, y no simplemente decir que “el personal de tierra no tiene nada que ver con la compañía aerea, no podemos darles información, sientense y esperen”. Aquí hay algo que no funciona. A mi me importa bastante poco quien trabaje para quien. Yo compro un billete de avión y un servicio de transporte, que incluyen también los trámites obligatorios (y a veces bastante sinsentido) de los aeropuertos. Los que dan el servicio son quienes tienen que ponerse de acuerdo, no los pasajeros que somos quienes compramos el servicio.

Bueno, después de varias horas, información incompleta, quejas, chulería por parte del pasaje de tierra y demás, nos envían a un hotel cerca del aeropuerto a pasar la noche. Al día siguiente, ya con todo el personal sensible, vuelve a haber un retraso de un par de horas respecto al nuevo horario que nos habían comunicado. Por supuesto, hubo quejas, silvidos y malestar general, y que el personal de tierra siguiera con actitud chulesca no ayudó en nada. Una chica se levantó paara preguntar a una de las azafatas sobre el vuelo, y ésta se negó a dar información. La conversación fue subiendo de tono hasta que la chica le pidió el nombre a la azafata de tierra para hacer una queja contra ella. Ésta se negó a dárselo y la mandó callar y sentar bajo amenaza de llamar a la policía. Los que estábamos allí habiamos visto la conversación, y en ningún momento se faltó al respeto por parte de la chica, así que fuimos nosotros los que pedimos que viniera la policía (y finalmente vino) porqué esa situación era increible. Para disuadir la tensión que se había formado nos sacaron de la sala de espera nos mandaron subir al avión y nos tubieron una hora dentro sin movernos de la pista.

Estas son las situaciones que vemos algunas veces por la televisión. No me estraña haber visto casos en que los pasajeros se bajan por su pie a la pista o se ponen a gritar en las salas de espera. Somos personas, y queremos ser tratadas como tales, y no como ganado. No me importa el precio que se pague, los costes de las compañías no son mi problema, ellas son las que deben asegurarse de cobrar lo necesario para mantener un servicio digno.

Por descontado easyJet está en mi lista de compañías aereas con las que haré todo lo posible por no volar nunca más. Me han demostrado que su política lowcost es en todos los sentidos.

Enlace a la galería fotográfica del viaje.

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