Sur de Francia – Canfranc y Bayona (5/9/09)

Iniciamos nuestra escapada al sur de Francia, a disfrutar de una semana de vacaciones que hemos logrado “esgarrapar” a último momento. Vamos sin rumbo fijo, únicamente con la idea de desconectar lo máximo que se pueda y aprovechar estos únicos días antes de volver, ya sin tregua hasta Navidad, a la rutina (o no) del día a día.
Iniciamos nuestro viaje dirigiéndonos hacia Jaca. Aprovechando la ocasión quiero sacarme una espinita que tenía clavada desde hacía mucho tiempo: pasar por la antigua estación ferroviaria internacional de Canfranc, situada a unos pocos quilómetros de Jaca, tocando a la frontera francesa en el paso de Somport.
Esta estación, fruto de un esfuerzo realizado por las provincias de ambos lados de la frontera con el fin de dinamizar la economía de la zona, se construyo en las primeras décadas del siglo pasado, y tubo su auge durante la segunda guerra mundial, cuando podría haber sido uno de los principales pasos del eje hacia la España, y tener paso al mediterráneo sur y Portugal. Una vez finalizada la guerra nadie mostró especial preocupación por la estación y pasó a ser olvidada (con sus más y sus menos). Parece ser que ADIF (gestión de infraestructuras ferroviarias) está realizando una profunda remodelación de la estación, pero sinceramente desconozco el motivo. Probablemente para abrirlo como hotel, museo o atracción turística, ya que el lado francés no parece demostrar ningún interés por reabrir el aspecto internacional que había tenido la estación: hacia el norte los túneles y vías están totalmente abandonados.
Una vez cruzada la frontera por Candanchú y ya en territorio francés, seguimos la ruta hacia Bayona pasando por entre bosques pirenaicos primero e interminables plantaciones de maíz después hasta llegar y entrar de lleno en el País Basco francés, donde las ikurriñas y la cultura basca están muy vivas.
Recomiendo encarecidamente Bayona, la hemos encontrado una ciudad preciosas (yo sigo diciendo que las ciudades a las que cruza un río, siempre tienen un ‘no se qué’ que les da una vida especial alrededor del mismo, ¡y Bayona tiene dos!). La parte vieja, situada en un pequeño cerro, está presidida por la impresionante iglesia gótica de Sta. María, patrimonio de la Unesco. Salir a cenar o de copas un sábado por la noche, o todo lo contrario, pasear un domingo por la mañana tranquilamente por toda la zona vieja de la ciudad, es algo que merece la pena si se está por la zona.

Iniciamos nuestra escapada al sur de Francia, a disfrutar de una semana de vacaciones que hemos logrado “esgarrapar” a último momento. Vamos sin rumbo fijo, únicamente con la idea de desconectar lo máximo que se pueda y aprovechar estos únicos días antes de volver, ya sin tregua hasta Navidad, a la rutina (o no) del día a día.

Iniciamos nuestro viaje dirigiéndonos hacia Jaca. Aprovechando la ocasión quiero sacarme una espinita que tenía clavada desde hacía mucho tiempo: pasar por la antigua estación ferroviaria internacional de Canfranc, situada a unos pocos quilómetros de Jaca, tocando a la frontera francesa en el paso de Somport.

Esta estación, fruto de un esfuerzo realizado por las provincias de ambos lados de la frontera con el fin de dinamizar la economía de la zona, se construyo en las primeras décadas del siglo pasado, y tubo su auge durante la segunda guerra mundial, cuando podría haber sido uno de los principales pasos del eje hacia la España, y tener paso al mediterráneo sur y Portugal. Una vez finalizada la guerra nadie mostró especial preocupación por la estación y pasó a ser olvidada (con sus más y sus menos). Parece ser que ADIF (gestión de infraestructuras ferroviarias) está realizando una profunda remodelación de la estación, pero sinceramente desconozco el motivo. Probablemente para abrirlo como hotel, museo o atracción turística, ya que el lado francés no parece demostrar ningún interés por reabrir el aspecto internacional que había tenido la estación: hacia el norte los túneles y vías están totalmente abandonados.

Una vez cruzada la frontera por Candanchú y ya en territorio francés, seguimos la ruta hacia Bayona pasando por entre bosques pirenaicos primero e interminables plantaciones de maíz después hasta llegar y entrar de lleno en el País Basco francés, donde las ikurriñas y la cultura basca están muy vivas.

Recomiendo encarecidamente Bayona, la hemos encontrado una ciudad preciosas (yo sigo diciendo que las ciudades a las que cruza un río, siempre tienen un ‘no se qué’ que les da una vida especial alrededor del mismo, ¡y Bayona tiene dos!). La parte vieja, situada en un pequeño cerro, está presidida por la impresionante iglesia gótica de Sta. María, patrimonio de la Unesco. Salir a cenar o de copas un sábado por la noche, o todo lo contrario, pasear un domingo por la mañana tranquilamente por toda la zona vieja de la ciudad, es algo que merece la pena si se está por la zona.

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