Hora de Greenwich

Royal_observatory_greenwich

(Londres, 1675)

-Su fin es ayudar a nuestros marineros -le dijo-. En la actualidad un marinero, al utilizar un cuadrante, puede medir el ángulo del Sol con relación a su cenit, o ciertas estrellas, y calcular la latitud -continuó Meredith-, es decir, su posición con respeto al este o al oeste. Hasta la fecha, los marineros hacían unos cálculos aproximados, por lo general teniendo en cuenta el número de días que llevaban en alta mar, que no resultaba muy satisfactorio. Pero ahora existe el medio de averiguar la longitud en que nos hallamos.

»Tened presente, sir Julius, que a medida que la Tierra realiza su órbita alrededor del Sol, como, a pesar de las viejas objeciones de la Iglesia católica romana, sabemos que hace, la Tierra también gira. Debido a ello, tal como sabemos, el Sol aparece sobre el este aquí en Londres, por ejemplo, varios minutos antes de ser visto en el oeste de Inglaterra.

Precisamente debido a que todo el mundo tenía presente ese hecho, la hora local constituía un asunto muy variable. Cada ciudad ajustaba sus relojes según las horas de luz diurnas, de modo que la hora en el puerto occidental de Bristol era distinta de la de Londres.

-Calculamos que la diferencia de cuatro minutos representa un grado de longitud; una hora, quince grados. De modo que si un marinero pudiera calcular la hora del lugar donde se encuentra, cosa que puede hacer utilizando el Sol, sólo tendría que compararla con la hora de Londres para averiguar en qué situación se halla con respecto al este o al oeste.

-Si tuviera un reloj que marcara exactamente la hora de Londres podría hacerlo.

-Sí, pero no hemos descubierto la manera de construir un reloj que indique esa hora en alta mar. Sin embargo -prosiguió Meredith-, podemos realizar unos cálculos tan precisos sobre la posición de la Luna en el firmamento que, al comprobar el resultado de sus cálculos en un almanaque, un marinero sabrá qué hora es, en un momento determinado, en Londres. Al comparar este reloj astronómico con su hora local, podrá averiguar su longitud.

-¿Cuánto tiempo llevará realizar esas tablas?

-Imagino que varias décadas. Es una tarea ingente. Pero ése es justamente el fin del Observatorio Real: crear un inmenso mapa de todos los cuerpos celestes y sus movimientos.

-¿De modo que todos los marineros, supongo que también de otros países, podrán calcular su situación a partir de la hora local de Londres?

-Justamente.-Meredith sonrió-. Si desean saber dónde se hallan no tendrán más que observar la hora indicada por el Observatorio Real. Lo llamaremos la hora de Greenwich -añadió.

London, Edward Rutherfurd.

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